Un cuervo sin color.

Siguiendo el ejemplo de los fellow bloggers. Me gustó esto de responder preguntas random. No matter what.

http://www.formspring.me/Eritrobo

kraaa-kraaa.

Aparicio.

No sé si existe una constelación cósmica lejana e inimaginable, que haya albergado algún cambio climático drástico y ominoso que repercuta en la coincidencia de hoy. Y no es una tan rebuscada y sorpresiva ahora que lo pienso, es más bien una que me parece tan inconexa como a ustedes nunca les podrá parecer. 


El título de mi anterior post tendría que ser utlizado de manera integra en este (aunque no lo hice por no perder la oportunidad de titular), y es que el personaje que describo como segundo en "viaje en automovil" a vuelto a aparecer más lleno de detalles ficcionantes (sic?).


Lo vi sentado en una esquina, una esquina alta (no sé si por virtud o falta de ella de algún ingeniero civil), le colgaban los pies. Y mientras co-habité su esquina me mentó la madre, me llamó por nombres que nunca me han pertenecido y lo ví escribir en un papel.


Nada fuera de lo común al parecer, pero en retrospectiva todavía busco la hilacha de situaciones que conecta los puntos que lo conforman. ¿Por qué? por un detalle tan sencillo y confuso como que cuando escribió, su letra era una de las más bonitas que he visto. Era una letra antigua, de colegio de padrecitos; cursiva, llena de garigoleos pequeños en las puntas y una severidad inclinada en los cuerpos. Embebida de su parsimoniosa existencia, pero elegante como solo no lo puede ser un pordiosero. 


Y el primer referente que me descubre aqui sentado tratando de dibujar la mayoría de la imagen es el de los amores caninos de Iñárritu. Pero este por ser más real para mi, se merece una historia más espléndidamente ficticia. Si algún día me sale de los dedos la pongo por aqui. 




Hasta que vuelva!. (con la cabeza hecha un nido). 

reenCUENTrO

Dilucido imágenes hechas de sal.

El viento sopla~~~desaparecen y me quedo con la tremenda agonía de sentir que ahí estaba escrita toda mi vida. En unos simples chorros de partículas sólidas. 


Vi un sol que parecía ser el principio, un hueco que parecía ser la mitad y un cuarto deshabitado que parecía ser el punto de retorno.

No entendí. No entendí nada, pero sé que él si lo hizo, por que él fue quien dejo que la sal cayera y acomodó en un instante todos los granos en una composición que pareciera aleatoria y que al mismo tiempo resonara dentro de mi.

Hoy el espejo de oro parece derretirse de frío, por que su temblor es una pequeña onda de movimiento que de manera mística no se disipa y la imagen entonces se hace líquida y ajena. Ahí adentro me encuentro yo.... y sí, me encuentro por que no sabía donde había quedado el del cráneo lleno de gatos negros, señoras de pelos grises larguísimos y paredes pintadas de flores codificadas.


Hasta pronto. (con los dedos morados de destripar tintas)
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Viaje en automovil.

Tengo que escribirlo. Mañana llena de personajes.

Primero: Mujer parada en la carretera en medio de la nada. Esperando a alguien, a algo. Vestida de prostituta, a lo mejor lo era. Con los 12 grados de las 8.00 a.m., ombliguera azul eléctrico y pesqueros negros, entallados. Pelo negro largo, permanentemente removido por el aire violento de carros en movimiento. Y yo, con las manos frías.

Segundo: Pordiosero arquetípico. Caminando lentamente, no tiene prisa, no va a ningún lado. Capas de vestimentas raídas, una camisa de cuadros negros y blancos sin una manga sobre una camisa blanca (o lo era en algún tiempo) sobre una sudadera azul celeste, pantalones cenizos y zapatos rotos. Su cabello permanentemente inmovil por la grasa de un tiempo violento sin bañarse. Y yo, con los pies helados.

Tercero: Viejita caminando por la calle. La locura de la edad fehaciente en sus palabras dirigidas a nadie, lleva prisa, no sabe a donde va. Un swetercito blanco perla, pantalones negros y chanclas. Su pelo un amasijo de canas, permanentemente pardo por la cantidad violenta de años bañándose. Y yo, todo congelado.

Cuarto: Un carnicero de pueblo. El sadismo de su delantal sangriento balanceado por un bigote sobre una sonrisa llena de dientes. Su pelo negro y corto permanentemente convulsionando por la violencia de sus movimientos. Sudadera blanca, impresionantemente pulcra y pedazos de cadáver, identificables por los más conocedores, colgando de ganchos a su alrededor. Y yo glacial yo.  

Tell me something I don´t know.

please.